jueves, 22 de noviembre de 2012

4. El lado rumano.

Decidimos recorrer la ribera del Danubio por la parte rumana. Nos hacia especial ilusion cruzar al otro lado. Rumania, pais con el que nos iniciamos en el mundo cicloviajero hace unos años.

Es una zona muy transitada por cicloviajeros por sus buenas carreteras y su gente amable. En los paises de Asia nos han saludado de muchas maneras: "Sabaidee" en Laos, "Namaste" en India, "Juley" en Ladakh... pero nunca como aqui. La gente dice "Hola", si, como en casa. Es increible la de gente que hemos encontrado que vive, ha vivido o tiene algun pariente viviendo en España.


Ha estado muy bien compartir unos ratos y hablar un poco de nuestras vidas, del presente y del futuro. Los unicos que no se han quejado de la crisis en España son ellos.
Muchos de ellos han trabajado o aun trabajan alli, ahorrando como pueden para poder enviar algo de dinero a sus familias o, como alguno, para construirse un buen palacete.


Otros han regresado a su patria despues de muchos años. Han regresado a estos humildes pueblos, para vivir una vida mas autosuficiente, una vida mas cerca a la naturaleza, una vida mas tranquila.

Aqui conocimos a una estupenda familia. Korina, Pedro, Sara, Daria y Mandoline. Estuvieron trabajando en Alicante durante muchos años, pero la vida les ha traido de vuelta, para nuestra suerte, ya que gracias a ellos pasamos un par de dias en su estupenda casa construida poco a poco con mucho esfuerzo, charlando con la comodidad de hablar en tu idioma. 


Bebimos, comimos, Pedro nos puso al dia de su nuevo proyecto de apicultura y Korina nos dio clases maestras de gastronomia, con su plato estrella, una tarta de manzana que se nos cae la baba al teclado mientras escribimos estas lineas.

Con la facilidad que nos da el idioma, porque es increible la cantidad de gente que habla español, nos enteramos un poco del dia a dia, del estilo y calidad de vida que tienen ahora. Muchos de ellos dicen que antes con el comunismo las cosas estaban mejor. Habia mas trabajo, habia fabricas por todos los rincones del pais. En esta zona habia mucha industria textil, pero con la caida del comunismo, todas han quedado abandonadas... 


y la gente ha tenido que emigrar a las ciudades o al extranjero en busca de trabajo. Por eso que en los pueblos la gran mayoria sean gente mayor.  


Aunque sin excesos y lujos y sus racionamientos con el pan, todos vivian bien, habia trabajo y habia dinero para gastar. Pero tambien habia represion y pocas libertades. No se podia montar un negocio, ya que todos eran propiedad del estado y quien te vendia el pan era funcionario. Nadie podia salir del pais excepto a la vecina Bulgaria que en esos tiempos tambien era comunista, era obligatorio trabajar, bajo pena de carcel, y muchos fueron trasladados del campo a la ciudad, a trabajar en las grandes fabricas del gobierno y vivir en esos edificios grises descomunales tan tipicos en la europa del este comunista.

miércoles, 21 de noviembre de 2012

5. Rila

Llegamos pronto a Sofia, atravesando las montañas con el traqueteo relajante del tren. Contemplando el magnifico paisaje otoñal y pensando cada vez mas, poniendonos cada vez mas nerviosos con la cuenta atras de nuestro regreso a casa. 
La semana de espera en Sofia hasta el dia de partida se nos iba a hacer muy larga, asi que decidimos irnos un par de dias con sus noches al famoso monasterio de Rila.




Fundado por Ivan Rilski, mas conocido como San Juan de Rila, un ermitaño canonizado por la iglesia ortodoxa. Vivio en el hueco de un arbol tallado en forma de ataud y pronto acudieron otros fieles siguiendo su ejemplo. Al final de su vida fundo el monasterio, en el siglo X para albergar a todos estos monjes.



El monasterio se encuentra en un entorno natural impresionante, rodeado por montañas rocosas en su parte mas alta y bosques de colores en sus laderas.



Tuvimos la suerte de que los dias finales de nuestro viaje salieran soleados, para poder soportar el frío que poco a poco va llegando y que no abandonará estas tierras hasta bien entrada la primavera. 
Aprovechamos para pasear por los alrededores del monasterio, perdernos por los caminos y enterrarnos entre las hojas.





En esta epoca del año, y con el reciente cambio horario, las frias noches llegan pronto. La temperatura cae en picado, asi que no queda otra que refugiarnos en nuestra lúgubre habitacion. Pasamos la primera noche en el hotel propiedad del monasterio, un hotel viejo, practicamente vacio, humedo y oscuro, silencioso, con pasillos largos y habitaciones frias, el mejor lugar para leer...


Cuando conseguimos desentumecer los musculos por el miedo, y despues de pasar noche en el pueblo de Rila, una cabezada en el autobus y ya estabamos de nuevo en Sofia. Esperando, esperando, sintiendo los nervios fluir por nuestras venas, recordando momentos y haciendo balance de esta gran aventura, con un sentimiento un tanto nostalgico y extraño.


Por suerte conocimos a Patri y Oscar, dos fenomenos argentinos, que habian recorrido Europa en sus cargadas bicicletas, y con los que compartimos los ultimos momentos de nuestro viaje. 


Por fin llego el gran dia. Quien lo iba a decir cuando empaquetamos nuestras bicis 14 meses atras hacia Vietnam. Parecia imposible que llegara este momento, siempre estaba demasiado lejos... pero todo llega. Haciendo malabarismos con nuestro equipaje para no pagarle un duro a la compañia aerea, ahi estabamos, en el aeropuerto, con una sensacion un tanto rara, rememorando los grandes momentos vividos.

martes, 20 de noviembre de 2012

6. довиждане Bulgaria!!

Despedirnos de Bulgaria tiene doble significado para nosotros. Dejamos un pais pero tambien es el punto final a nuestro viaje. Bulgaria nos ha dado buenas carreteras por las que circular, podriamos decir de las mejores del viaje. Carreteras bien asfaltadas, casi sin trafico y un paisaje otoñal expectacular. La decadencia que se ve en algunas zonas rurales que hemos visitado nos ha traido sentimientos diferenciados. Lo que para Marta ha sido lo mas deprimente y triste del viaje por su color gris y su soledad, a Koko le ha gustado mucho por su aislamiento, tranquilidad y por sentir de cerca la europa del este.
La gente nos ha sorprendido. Se tiene la idea de que en esta zona de Europa la gente es fria y distante, pero nada mas lejos de la realidad. Nos han tratado estupendamente, siempre dispuestos a ayudarnos, nos hemos sentido totalmente seguros rodando estas carreteras y nos llevamos un recuerdo del pueblo bulgaro y del rumano, excepcional.